Antes de nada, por si no sabes de qué hablo: Google+ es la red social creada por Google para intentar competir contra Facebook y/o Twitter.

Desde hace un par de meses, soy usuario de Google+ y la verdad es que me gusta (pese a las reminiscencias facebookianas de esa expresión :P) y eso que tengo ciertos recelos hacia Google.

La privacidad

Cuando me enteré de que Google preparaba el lanzamiento de una red social no estaba muy interesado, incluso algo desconfiado. Sin embargo, después de leer sus características, me decidí a probarla. ¿Por qué? Porque me transmite más confianza que Facebook. Y eso, teniendo en cuenta mis citados recelos hacia Google, es digno de mención.

No sé quién tiene más mérito, Google por hacerlo bien o Facebook por hacerlo mal. Una de las principales razones de decidirme a probar Google+ es que estoy harto de que Facebook juegue con mi privacidad.

La política de privacidad de Facebook suele ser la de abierto por defecto: siempre que lanzan una opción nueva (por ejemplo, que alguien te pueda etiquetar en un lugar) deciden por ti que a ti te gustaría compartirlo. Luego tú, si no quieres, eres el que tiene que buscar la manera de cambiarlo. ¿Resultado? Sólo los frikis que leen (o leemos, mejor dicho) noticias sobre el mundo de internet y de las redes sociales se enteran de estas características y pueden decidir si quieren compartir o no. El resto de los mortales, al no saber ni de la existencia de esas características, lo dejan como Facebook les dice y comparten cosas sin ser conscientes de ello: número de móvil, geolocalización, fotos comprometidas…

Por si esto fuera poco, he vivido en primera persona y, hasta en dos ocasiones, cómo Facebook cambiaba mágicamente mis opciones de privacidad al introducir una característica nueva: opciones que yo había bloqueado, para no compartirlas públicamente, aparecían desbloqueadas sin que yo haya hecho nada.

Google parece ser consciente de que la privacidad es el talón de Aquiles de Facebook y ha atacado por esa vía. Pese a los problemas con la privacidad que han tenido con otros servicios, esta vez lo están haciendo bien (o por lo menos lo aparentan). Este artículo de Enrique Dans (sin que sirva de precedente) explica bastante bien la diferencia entre Facebook y Google.

Así que, finalmente, tengo mi perfil en Google+ y animo a la gente a usarlo. Estas son mis impresiones:

Puntos fuertes

Pese a que a alguna gente le parezcan una chorrada, el tema de los círculos me parece muy acertado. Son bastante cómodos de usar (aunque habría que ver con cientos de contactos) y permiten decidir siempre con quién compartes algo de forma muy rápida y fácil. A la hora de publicar algo en tu perfil, puedes filtrar quién lo verá con un par de clicks. No será muy mala idea si Facebook se ha apresurado a intentar copiarlo.

Los juegos, que no estaban desde el principio, también se han resuelto de mejor manera que en Facebook y sus notificaciones están en un apartado diferente. Así, si tienes un amigo jugando todo el día al Farmville, no te inundará el muro de notificaciones sobre la cantidad de gallinas que tiene o las vigas que le faltan para construir un corral nuevo.

Por otra parte, en Google+ tus contactos (porque no son necesariamente amigos, como en Facebook, sino simplemente contactos) no son bidireccionales: para estar conectado a alguien, esa persona no tiene por qué conectarse de vuelta contigo. En otras palabras, igual que en Twitter, al contrario que en Facebook. Esto, que en un principio podría ser una barrera para compartir, es una gran ventaja cuando se une a la privacidad bien aplicada.

Pongamos el ejemplo de alguien un poco famoso. Si se hace un Twitter, no debería compartir allí nada con un cierto nivel de intimidad, sólo para sus amigos. Si se hace un Facebook, podrá compartir cosas más íntimas con sus amigos, pero no podrá compartir con sus seguidores tan cómodamente como en Twitter (para ello es mejor una página) porque necesitaría ser amigo de todos o poner casi todo su perfil como público.

Con Google+ esto no pasa. Como alguien te puede seguir sin necesidad de que tú le sigas de vuelta, puedes compartir las cosas más públicas con tus seguidores (como en Twitter). Cuando quieras compartir algo más íntimo, seleccionas los círculos o los contactos que lo podrán ver y listo.

El ejemplo más fácil de esta estrategia soy yo mismo: no promociono en esta página mi perfil de Facebook (aunque no es difícil encontrarme si se me busca allí) pero sí el de Google+. El primero no me parece adecuado para compartir públicamente porque quiero saber hasta cierto punto con quién me relaciono. El segundo lo comparto porque estaré encantado de que alguien me siga, pero sólo lo seguiré si me interesa.

Punto en contra

La parte mala de usar la estrategia anterior es que puedes aburrir a tus contactos. Si yo, por ejemplo, tuviera a mi abuela dentro de mis círculos de Google+, no creo que le interesaran para nada los enlaces sobre internet, diseño web, etc. que comparto públicamente. Podría darse el caso, muy fácilmente, de que se aburriera de tener su flujo de noticias inundado de enlaces que no le interesan y me bloqueara o me silenciara, perdiéndose entonces los enlaces que sí le interesan, publicados para su círculo específico.

Está claro que esta situación es muy difícil de gestionar (¿cómo compartes algo públicamente y a la vez lo ocultas para tus contactos?) pero sería interesante una solución.

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